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Esmaestras, proyecto para conocer la salud de las mujeres mexicanas

Esmaestras, proyecto para conocer la salud de las mujeres mexicanas

De carácter longitudinal, el Estudio de la Salud de las Maestras (Esmaestras) inició en 2006-2008 y busca dar seguimiento a las participantes por un periodo de 30 años aproximadamente, a fin de encontrar factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), dentro de las que se encuentran la obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, cáncer e hipertensión.

Esmaestras, proyecto para conocer la salud de las mujeres mexicanas

Más de 115 mil maestras de escuelas públicas que residen en diversas áreas de 12 estados del país participan en un proyecto de investigación multidisciplinario a cargo del Centro de Investigación en Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública (CISP INSP). 
De carácter longitudinal, el Estudio de la Salud de las Maestras (Esmaestras) inició en 2006-2008 y busca dar seguimiento a las participantes por un periodo de 30 años aproximadamente, a fin de encontrar factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), dentro de las que se encuentran la obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, cáncer e hipertensión.
Las enfermedades crónicas no transmisibles representan uno de los mayores retos para el sistema de salud, ya que a nivel global, cobran la vida de alrededor de 40 millones de personas cada año, lo que equivale a 70 por ciento de las muertes que se producen en el mundo, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Ruy López Ridaura, doctor en ciencias en epidemiología nutricional e investigador principal del estudio, indicó que el proyecto tiene como objetivo generar información epidemiológica sobre la salud de las mujeres mexicanas y sus factores de riesgo, que pueda ser utilizada a futuro en el desarrollo de programas y políticas de salud.
A casi diez años de su inicio, Esmaestras ha arrojado resultados que ya son analizados por los investigadores. Uno de los factores principales de estudio es el estilo de vida: dieta y ejercicio. Del total de las participantes, 40 y 20 por ciento presenta sobrepeso y obesidad, respectivamente.
“Tratamos de entender muchos de los factores dietéticos que se asocian con el desarrollo de obesidad e hipertensión. Aunque se sabe que el principal factor en dieta que ocasiona el riesgo de hipertensión arterial es la ingesta de sodio, uno de los objetivos de nuestro análisis fue evaluar qué tipo de alimentos se asocian más con este riesgo,”, señaló Ruy López Ridaura, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
“Es complicado estimar la ingesta de sodio o sal en la dieta, porque está en muchos alimentos y la cantidad es muy variable: la mayor parte de su consumo es por medio de alimentos industrializados. Por eso es importante entender, más allá de la ingesta de sodio, qué alimentos están haciendo que la población se ponga en riesgo de desarrollar hipertensión arterial”, indicó.
Para el análisis de la dieta, se determinaron tres patrones distintos: comida saludable, dieta occidental (que se caracteriza principalmente por la ingesta de alto consumo de carne y alimentos procesados) y, por último, un tipo de dieta que los investigadores nombraron “moderna mexicana”, caracterizada principalmente por platillos tradicionales y el consumo de alimentos procesados, incluyendo bebidas azucaradas.
“Encontramos que el grupo de mujeres con una dieta 'moderna mexicana' presentó alrededor de 15 por ciento más riesgo a desarrollar hipertensión arterial, principalmente secundario al desarrollo de obesidad. Por otro lado, las mujeres con un patrón dietético mucho más occidental tuvieron 25 por ciento más riesgo con respecto a aquellas que mantenían una dieta sana”, expresó. 
Mayor ingesta de pan = hipertensión
El grupo de investigación ha observado una significativa relación entre la ingesta de pan con un mayor riesgo a desarrollar hipertensión arterial, en comparación con las personas que incorporan tortillas en su dieta.
“Se ha visto que el pan es una de las principales fuentes de sodio, tanto el industrial como el artesanal. Regular este aspecto es complicado. En México, falta evidencia científica para impulsar con mayor énfasis una política pública para la reducción de contenido de sal en los alimentos”, señaló.
En el momento inicial del análisis, ninguna de las maestras tenía el diagnóstico de hipertensión arterial, pero después de un promedio de tres años de seguimiento los investigadores observaron que casi cinco por ciento de ellas desarrolló esta condición.
“Una vez que identificamos los factores de riesgo podremos confirmar y afirmar qué elementos de la dieta y estilo de vida se asocian a un riesgo elevado de la enfermedad. El proyecto tiene dos aplicaciones inmediatas: contar con evidencia científica para la toma de decisiones en materia de política pública que promueva en los mexicanos tener un estilo de vida más saludable. La otra aplicación es dar información a la población para que esta conozca qué alimentos o factores de estilos de vida son más saludables”, destacó.
Recomendaciones
La hipertensión es considerada un problema de salud pública mundial debido a su alta incidencia y prevalencia; en México, 30 por ciento de la población adulta se encuentra en esta condición, mientras que la mitad de ellos no lo sabe, señaló López Ridaura.
“Se trata de una condición asintomática responsable de problemas del corazón, como puede ser insuficiencia cardiaca, infartos, así como complicaciones en el sistema vascular cerebral o renal”, dijo.
Respecto a recomendaciones posibles para prevenir y disminuir el riesgo de hipertensión, el investigador propone evitar el consumo de azúcares refinados y refrescos, la ingesta de sal, carne procesada y comida rápida, principalmente.
“Conforme logremos disminuir su consumo, podremos tener menor riesgo a hipertensión y menor riesgo a enfermedad cardiovascular, infartos y muerte prematura (…) Para disminuir el riesgo de la hipertensión es importante dar a conocer que es una enfermedad silente, que requiere de un diagnóstico temprano. Es importante que a partir de los 40 años las personas midan su presión arterial, al menos una vez al año”, recomendó.
Nuevas líneas de investigación
Al preguntarle el interés por realizar el estudio en maestras, el investigador señaló el gremio como uno de los sectores profesionales con mayor estabilidad laboral, elemento importante para facilitar el seguimiento. “Buscamos grupos de estabilidad laboral, como los maestros. También pensamos extender este proyecto en maestros varones. Es importante que las maestras sepan que están colaborando en un estudio de alto impacto y renombre, por tanto, su participación será importante”.
Esmaestras ha permitido iniciar nuevas líneas de investigación financiadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), como son Exposición a cosméticos y plásticos y riesgo de diabetes y Violencia, estrés y enfermedades crónicas en mujeres mexicanas, por mencionar algunas.

Más de 115 mil maestras de escuelas públicas que residen en diversas áreas de 12 estados del país participan en un proyecto de investigación multidisciplinario a cargo del Centro de Investigación en Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública (CISP INSP). 

De carácter longitudinal, el Estudio de la Salud de las Maestras (Esmaestras) inició en 2006-2008 y busca dar seguimiento a las participantes por un periodo de 30 años aproximadamente, a fin de encontrar factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), dentro de las que se encuentran la obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, cáncer e hipertensión.

Las enfermedades crónicas no transmisibles representan uno de los mayores retos para el sistema de salud, ya que a nivel global, cobran la vida de alrededor de 40 millones de personas cada año, lo que equivale a 70 por ciento de las muertes que se producen en el mundo, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Ruy López Ridaura, doctor en ciencias en epidemiología nutricional e investigador principal del estudio, indicó que el proyecto tiene como objetivo generar información epidemiológica sobre la salud de las mujeres mexicanas y sus factores de riesgo, que pueda ser utilizada a futuro en el desarrollo de programas y políticas de salud.

A casi diez años de su inicio, Esmaestras ha arrojado resultados que ya son analizados por los investigadores. Uno de los factores principales de estudio es el estilo de vida: dieta y ejercicio. Del total de las participantes, 40 y 20 por ciento presenta sobrepeso y obesidad, respectivamente.

“Tratamos de entender muchos de los factores dietéticos que se asocian con el desarrollo de obesidad e hipertensión. Aunque se sabe que el principal factor en dieta que ocasiona el riesgo de hipertensión arterial es la ingesta de sodio, uno de los objetivos de nuestro análisis fue evaluar qué tipo de alimentos se asocian más con este riesgo,”, señaló Ruy López Ridaura, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

“Es complicado estimar la ingesta de sodio o sal en la dieta, porque está en muchos alimentos y la cantidad es muy variable: la mayor parte de su consumo es por medio de alimentos industrializados. Por eso es importante entender, más allá de la ingesta de sodio, qué alimentos están haciendo que la población se ponga en riesgo de desarrollar hipertensión arterial”, indicó.

Para el análisis de la dieta, se determinaron tres patrones distintos: comida saludable, dieta occidental (que se caracteriza principalmente por la ingesta de alto consumo de carne y alimentos procesados) y, por último, un tipo de dieta que los investigadores nombraron “moderna mexicana”, caracterizada principalmente por platillos tradicionales y el consumo de alimentos procesados, incluyendo bebidas azucaradas.

“Encontramos que el grupo de mujeres con una dieta 'moderna mexicana' presentó alrededor de 15 por ciento más riesgo a desarrollar hipertensión arterial, principalmente secundario al desarrollo de obesidad. Por otro lado, las mujeres con un patrón dietético mucho más occidental tuvieron 25 por ciento más riesgo con respecto a aquellas que mantenían una dieta sana”, expresó. 

Mayor ingesta de pan = hipertensión

El grupo de investigación ha observado una significativa relación entre la ingesta de pan con un mayor riesgo a desarrollar hipertensión arterial, en comparación con las personas que incorporan tortillas en su dieta.

“Se ha visto que el pan es una de las principales fuentes de sodio, tanto el industrial como el artesanal. Regular este aspecto es complicado. En México, falta evidencia científica para impulsar con mayor énfasis una política pública para la reducción de contenido de sal en los alimentos”, señaló.

En el momento inicial del análisis, ninguna de las maestras tenía el diagnóstico de hipertensión arterial, pero después de un promedio de tres años de seguimiento los investigadores observaron que casi cinco por ciento de ellas desarrolló esta condición.

“Una vez que identificamos los factores de riesgo podremos confirmar y afirmar qué elementos de la dieta y estilo de vida se asocian a un riesgo elevado de la enfermedad. El proyecto tiene dos aplicaciones inmediatas: contar con evidencia científica para la toma de decisiones en materia de política pública que promueva en los mexicanos tener un estilo de vida más saludable. La otra aplicación es dar información a la población para que esta conozca qué alimentos o factores de estilos de vida son más saludables”, destacó.

Recomendaciones

La hipertensión es considerada un problema de salud pública mundial debido a su alta incidencia y prevalencia; en México, 30 por ciento de la población adulta se encuentra en esta condición, mientras que la mitad de ellos no lo sabe, señaló López Ridaura.

“Se trata de una condición asintomática responsable de problemas del corazón, como puede ser insuficiencia cardiaca, infartos, así como complicaciones en el sistema vascular cerebral o renal”, dijo.

Respecto a recomendaciones posibles para prevenir y disminuir el riesgo de hipertensión, el investigador propone evitar el consumo de azúcares refinados y refrescos, la ingesta de sal, carne procesada y comida rápida, principalmente.

“Conforme logremos disminuir su consumo, podremos tener menor riesgo a hipertensión y menor riesgo a enfermedad cardiovascular, infartos y muerte prematura (…) Para disminuir el riesgo de la hipertensión es importante dar a conocer que es una enfermedad silente, que requiere de un diagnóstico temprano. Es importante que a partir de los 40 años las personas midan su presión arterial, al menos una vez al año”, recomendó.

Nuevas líneas de investigación

Al preguntarle el interés por realizar el estudio en maestras, el investigador señaló el gremio como uno de los sectores profesionales con mayor estabilidad laboral, elemento importante para facilitar el seguimiento. “Buscamos grupos de estabilidad laboral, como los maestros. También pensamos extender este proyecto en maestros varones. Es importante que las maestras sepan que están colaborando en un estudio de alto impacto y renombre, por tanto, su participación será importante”.

Esmaestras ha permitido iniciar nuevas líneas de investigación financiadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), como son Exposición a cosméticos y plásticos y riesgo de diabetes y Violencia, estrés y enfermedades crónicas en mujeres mexicanas, por mencionar algunas.

www.conacytprensa.mx

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