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El riesgo de diabetes tipo 1, relacionado con los virus intestinales

El riesgo de diabetes tipo 1, relacionado con los virus intestinales

Los resultados, publicados recientemente en la prestigiosa revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), sugieren que puede tratarse de una manera de predecir, e incluso prevenir, el diagnóstico de esta enfermedad.

El riesgo de diabetes tipo 1, relacionado con los virus intestinales

Los médicos no pueden predecir quién desarrollará diabetes tipo 1, una enfermedad autoinmune crónica en la que el propio sistema inmunológico destruye las células necesarias para controlar los niveles de azúcar en la sangre, por lo que los pacientes precisan un control constante e inyecciones diarias de insulina.
   Una nueva investigación desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis (Estados Unidos), ha encontrado que los virus intestinales pueden influir en la posibilidad de que una persona desarrolle diabetes tipo 1.
   Así, los niños cuyas comunidades víricas intestinales, o viroma, son menos diversas tienen más probabilidades de generar anticuerpos autodestructivos que pueden conducir a la diabetes tipo 1. Al mismo tiempo, aquellos que portaban un virus específico perteneciente a la familia 'Circoviridae' tenían menos probabilidades de desarrollarla que los que portaban un grupo diferente de virus.
   "Hemos identificado un virus que se asocia significativamente con riesgo reducido y otro grupo de virus que asociado a un mayor riesgo de desarrollar anticuerpos contra las propias células de los niños --explica Herbert "Skip" Virgin IV, profesor y jefe de Patología e Inmunología, y autor principal del estudio--. Parece que el equilibrio de estos dos grupos de virus puede controlar el riesgo de desarrollar los anticuerpos que pueden conducir a la diabetes tipo 1".
   Los resultados, publicados recientemente en la prestigiosa revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), sugieren que puede tratarse de una manera de predecir, e incluso prevenir, el diagnóstico de esta enfermedad.
   La diabetes tipo 1 se desarrolla como un proceso de dos pasos. En primer lugar, una persona adquiere anticuerpos contra las células del páncreas, responsable de la producción de insulina, la hormona que permite a las células absorber el azúcar del torrente sanguíneo para quemarlo y obtener energía. Algunos niños generan los anticuerpos, llamados autoanticuerpos, pero nunca desarrollan la enfermedad.
   En otros niños, sin embargo, estos autoanticuerpos disparan un ataque progresivo del propio sistema inmune del organismo contra las células pancreáticas, matándolas y obstaculizando la capacidad del cuerpo para producir insulina. Cuando el páncreas ya no puede producir suficiente insulina, una persona desarrolla diabetes tipo 1.
   La nueva investigación continúa un estudio anterior de Mikael Knip, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), y Ramnik Xavier, del Hospital General de Massachusetts y Harvard Medical School (EE.UU.), que estudió los ecosistemas bacterianos intestinales de 33 niños portadores de genes de alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.
   Los investigadores recogieron muestras de heces mensualmente de los niños desde el nacimiento hasta los 3 años y los monitorearon sobre el desarrollo de autoanticuerpos. En un pequeño grupo de niños que desarrollaron diabetes tipo 1, el equipo observó alteraciones significativas en la diversidad de especies bacterianas en el intestino antes del diagnóstico. Pero este estudio sólo miraba las bacterias intestinales, no los virus.
   Así, Virgin; Guoyan Zhao, profesor asistente de Patología e Inmunología en la Universidad de Washington, y sus colegas tomaron las mismas muestras y analizaron la población de virus en un subconjunto seleccionado de niños. Emparejaron a 11 niños que adquirieron autoanticuerpos --cinco de los cuales desarrollaron más tarde diabetes tipo 1-- con 11 niños que no desarrollaron autoanticuerpos ni la enfermedad. Los 22 niños eran portadores de genes de alto riesgo de desarrollar diabetes.
EL PAPEL DE LOS CIRCOVIRUS
   Un virus previamente desconocido relacionado con circovirus se encontró en cinco de los 11 niños que no desarrollaron autoanticuerpos, pero en ninguno de los niños que sí lo hicieron. Los circovirus son pequeños virus que infectan a una variedad de mamíferos, pero que rara vez están relacionados con la enfermedad viral.
   "A los circovirus nunca se les han asociado con enfermedades en las personas --recuerda Zhao, primer autor del estudio--. Varias líneas de evidencia apoyan la asociación inversa entre el virus que encontramos y el desarrollo de autoanticuerpos. Esto sugiere que tener un circovirus puede ser una buena cosa para las personas con un alto riesgo de diabetes".
   Los investigadores también encontraron diferencias en un grupo de virus llamados bacteriófagos que infectan las bacterias en el intestino, pero no las células humanas. Los niños que portaban bacteriófagos que apuntan a las especies de bacteroides --uno de los principales grupos de bacterias intestinales-- tenían más probabilidades de comenzar el camino hacia la diabetes.
   "Estudios anteriores habían encontrado que los cambios en las especies de bacteroides están asociados con el desarrollo de diabetes tipo 1, y aquí encontramos que los virus que infectan bacteroides se asocian con el desarrollo de autoanticuerpos --explica Virgin, que también es profesor de microbiología molecular--. Nuestros hallazgos apoyan la idea de que los bacteroides u otras bacterias, y los virus que las infectan, juegan un papel en el proceso patológico que conduce a la diabetes".
   Cuando la población viral de cada niño se analizó como un todo, los investigadores encontraron que los niños que pasaron a dar un primer paso hacia la diabetes tenían menos y un rango más estrecho de virus que los que no lo hicieron.
   "Hay muchas enfermedades autoinmunes que son mucho más comunes en estos días --señala Virgin--. Podría ser que nos hemos hecho insalubres al no tener los virus adecuados en nuestro viroma".
   Virgin y Zhao han comenzado estudios en animales para entender qué efecto tienen los circovirus en el sistema inmunológico y si el virus puede prevenir la diabetes.
   "Tenemos que hacer muchas verificaciones aún --avanza Virgin--. Necesitamos ver si podemos reproducir estos hallazgos en otro grupo de niños, y luego tenemos que mostrar la causalidad en un modelo animal. Pero si estos resultados se mantienen, algún día podremos ser capaces de prevenir la diabetes tipo 1 a través de tratamiento con circovirus".

Los médicos no pueden predecir quién desarrollará diabetes tipo 1, una enfermedad autoinmune crónica en la que el propio sistema inmunológico destruye las células necesarias para controlar los niveles de azúcar en la sangre, por lo que los pacientes precisan un control constante e inyecciones diarias de insulina.

Una nueva investigación desarrollada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis (Estados Unidos), ha encontrado que los virus intestinales pueden influir en la posibilidad de que una persona desarrolle diabetes tipo 1.

Así, los niños cuyas comunidades víricas intestinales, o viroma, son menos diversas tienen más probabilidades de generar anticuerpos autodestructivos que pueden conducir a la diabetes tipo 1. Al mismo tiempo, aquellos que portaban un virus específico perteneciente a la familia 'Circoviridae' tenían menos probabilidades de desarrollarla que los que portaban un grupo diferente de virus.

"Hemos identificado un virus que se asocia significativamente con riesgo reducido y otro grupo de virus que asociado a un mayor riesgo de desarrollar anticuerpos contra las propias células de los niños --explica Herbert "Skip" Virgin IV, profesor y jefe de Patología e Inmunología, y autor principal del estudio--. Parece que el equilibrio de estos dos grupos de virus puede controlar el riesgo de desarrollar los anticuerpos que pueden conducir a la diabetes tipo 1".

Los resultados, publicados recientemente en la prestigiosa revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), sugieren que puede tratarse de una manera de predecir, e incluso prevenir, el diagnóstico de esta enfermedad.

La diabetes tipo 1 se desarrolla como un proceso de dos pasos. En primer lugar, una persona adquiere anticuerpos contra las células del páncreas, responsable de la producción de insulina, la hormona que permite a las células absorber el azúcar del torrente sanguíneo para quemarlo y obtener energía. Algunos niños generan los anticuerpos, llamados autoanticuerpos, pero nunca desarrollan la enfermedad.

En otros niños, sin embargo, estos autoanticuerpos disparan un ataque progresivo del propio sistema inmune del organismo contra las células pancreáticas, matándolas y obstaculizando la capacidad del cuerpo para producir insulina. Cuando el páncreas ya no puede producir suficiente insulina, una persona desarrolla diabetes tipo 1.

La nueva investigación continúa un estudio anterior de Mikael Knip, de la Universidad de Helsinki (Finlandia), y Ramnik Xavier, del Hospital General de Massachusetts y Harvard Medical School (EE.UU.), que estudió los ecosistemas bacterianos intestinales de 33 niños portadores de genes de alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 1.

Los investigadores recogieron muestras de heces mensualmente de los niños desde el nacimiento hasta los 3 años y los monitorearon sobre el desarrollo de autoanticuerpos. En un pequeño grupo de niños que desarrollaron diabetes tipo 1, el equipo observó alteraciones significativas en la diversidad de especies bacterianas en el intestino antes del diagnóstico. Pero este estudio sólo miraba las bacterias intestinales, no los virus.

Así, Virgin; Guoyan Zhao, profesor asistente de Patología e Inmunología en la Universidad de Washington, y sus colegas tomaron las mismas muestras y analizaron la población de virus en un subconjunto seleccionado de niños. Emparejaron a 11 niños que adquirieron autoanticuerpos --cinco de los cuales desarrollaron más tarde diabetes tipo 1-- con 11 niños que no desarrollaron autoanticuerpos ni la enfermedad. Los 22 niños eran portadores de genes de alto riesgo de desarrollar diabetes.

EL PAPEL DE LOS CIRCOVIRUS

Un virus previamente desconocido relacionado con circovirus se encontró en cinco de los 11 niños que no desarrollaron autoanticuerpos, pero en ninguno de los niños que sí lo hicieron. Los circovirus son pequeños virus que infectan a una variedad de mamíferos, pero que rara vez están relacionados con la enfermedad viral.

"A los circovirus nunca se les han asociado con enfermedades en las personas --recuerda Zhao, primer autor del estudio--. Varias líneas de evidencia apoyan la asociación inversa entre el virus que encontramos y el desarrollo de autoanticuerpos. Esto sugiere que tener un circovirus puede ser una buena cosa para las personas con un alto riesgo de diabetes".

Los investigadores también encontraron diferencias en un grupo de virus llamados bacteriófagos que infectan las bacterias en el intestino, pero no las células humanas. Los niños que portaban bacteriófagos que apuntan a las especies de bacteroides --uno de los principales grupos de bacterias intestinales-- tenían más probabilidades de comenzar el camino hacia la diabetes.

"Estudios anteriores habían encontrado que los cambios en las especies de bacteroides están asociados con el desarrollo de diabetes tipo 1, y aquí encontramos que los virus que infectan bacteroides se asocian con el desarrollo de autoanticuerpos --explica Virgin, que también es profesor de microbiología molecular--. Nuestros hallazgos apoyan la idea de que los bacteroides u otras bacterias, y los virus que las infectan, juegan un papel en el proceso patológico que conduce a la diabetes".

Cuando la población viral de cada niño se analizó como un todo, los investigadores encontraron que los niños que pasaron a dar un primer paso hacia la diabetes tenían menos y un rango más estrecho de virus que los que no lo hicieron.

"Hay muchas enfermedades autoinmunes que son mucho más comunes en estos días --señala Virgin--. Podría ser que nos hemos hecho insalubres al no tener los virus adecuados en nuestro viroma".

Virgin y Zhao han comenzado estudios en animales para entender qué efecto tienen los circovirus en el sistema inmunológico y si el virus puede prevenir la diabetes.

"Tenemos que hacer muchas verificaciones aún --avanza Virgin--. Necesitamos ver si podemos reproducir estos hallazgos en otro grupo de niños, y luego tenemos que mostrar la causalidad en un modelo animal. Pero si estos resultados se mantienen, algún día podremos ser capaces de prevenir la diabetes tipo 1 a través de tratamiento con circovirus".

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